El modo de vida moderno ha afectado gravemente al planeta. Aunque no parezca mucho, el efecto de los gases de efecto invernadero ha elevado la temperatura de la Tierra en 1,8 grados Fahrenheit, lo que ha alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. Si no se controla, esto provocará patrones climáticos más extremos, el deshielo de los casquetes polares y la extinción de un gran número de animales.

